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Vivir a los sesenta

Como poco a poco vamos teniendo la certidumbre de que ya no somos tan jóvenes, hemos aprendido que si las cosas no se tuercen demasiado, lo que tiene que llegar acaba por llegar. Esto es así en todos los órdenes de la vida y también en ZINEBI, nuestro festival de cine, que celebra este año su 60ª edición. Sus organizadores- con Vanesa Fernández Guerra, su nueva directora, a la cabeza- tienen motivos de sobra para celebrarlo. En sesenta años pueden pasar muchas cosas, como también es el caso de ZINEBI, que surgió en plena noche franquista, en un lejanísimo 1959, y ha alcanzado este 2018 hecho un chaval, con las mismas ganas de comerse el mundo, de ver todo el cine que se hace cada año en cualquier lugar del planeta y de darlo a conocer a la gente de Bilbao y a quienes nos visitan cada mes de noviembre. Yo creo que precisamente en esa voluntad de ver todo el cine, de andar los caminos por los que transita el cine contemporáneo, se encuentra una de las claves del éxito y de la pervivencia de este prestigioso certamen de cine documental y de cortometrajes, sus dos señas de identidad históricas. Así, siendo fiel a sí mismo y mirando al futuro, ha logrado ZINEBI adaptarse a los tiempos, ha visto crecer cada año el número de películas inscritas en sus distintas ediciones y ha aumentado  también el número de cortometrajes y largometrajes que tienen cabida en su programación.

Es sabido que tanto el cine documental como el cortometraje ocupan un lugar relativamente pequeño- cabría decir marginal– en la gran industria del cine considerado exclusivamente como un entretenimiento para públicos más o menos masivos y prácticamente idénticos en cualquier parte del mundo, una realidad que tiene, como es obvio, sus ventajas y sus inconvenientes. Entre estos últimos, el hecho cierto de que, en general, este tipo de producciones no dispone de medios o plataformas propias y fuertes de distribución y exhibición, lo que introduce un cierto factor de precariedad que a menudo pone en riesgo el desarrollo de muchos proyectos. Pero por otro lado, justamente debido a ese carácter minoritario en el interior del sistema de producción industrial de películas a nivel internacional, los directores y las directoras de documentales y cortometrajes representan la vertiente más creativa, el lado más comprometido desde el punto de vista artístico y el talento más novedoso e irreductible del cine contemporáneo, pues con esa mezcla de curiosidad y de coraje que alumbra cada una de sus imágenes logran ofrecernos cada año un vibrante testimonio, de gran calado ético y estético, acerca de las complejas realidades de nuestra aldea global.

Yo creo que ZINEBI sigue mostrando en sus programaciones la misma curiosidad y el mismo coraje que los y las cineastas cineastas a los que anualmente sirve de escaparate y de trampolín. Un festival que desde 1959 hasta ahora mismo ha sabido optar por los aspectos menos evidentes del arte del cinematógrafo y dirigirse a la inmensa minoría que sigue considerando, en un sentido radical, que ver películas es, parafraseando una vez más al gran Godard, una cuestión moral.

Quiero pues felicitar a ZINEBI por sus sesenta años trascurridos, desearle mucha suerte y mucho éxito en su aniversario, y sobre todo, larga vida y una mirada más larga aún sobre el cine que nos viene del futuro, ese futuro que es la verdadera materia prima del festival de cine de Bilbao.

Juan Mari Aburto
Alcalde de Bilbao