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PREMIOS HONORÍFICOS · MIKELDI DE HONOR

István Szabók

Seguramente el cineasta húngaro más reconocido de la historia, István Szabó (Budapest, 1938), comenzó sus estudios en la Escuela Superior de Teatro y Cine de Budapest y, posteriormente, en el prestigioso Studio Bela Balasz, en los años en que eclosionaban los nuevos cines en Europa. Tras algunos cortometrajes, realizó La edad de las ilusiones (Álmodozásek kora, 1965), Padre (Apa, 1966) y Un film de amor (Szerelmesfilm, 1970), una no confesada trilogía con tintes autobiográficos en la que sus jóvenes protagonistas se rebelan ante una realidad que rechazan, en las que se advierte sobre todo la influencia de François Truffaut y el realizador busca un cine directo, que intenta alejarse del realismo socialista.

Su cine da un giro radical con Mefisto (Mephisto, 1981), una relectura del mito de Fausto, basada en la novela de Klaus Mann, en la que es un jerarca nazi, inspirado en Hermann Göring, el que ejerce de Mefistófeles y tienta al actor Hendrik Höfgen (Klaus Maria Brandauer) a colaborar con un régimen que comienza a hacerse con el poder en la Alemania de los primeros años treinta. Höfgen ayuda a las purgas nazis a cambio de convertirse en el actor estrella del teatro oficial y convertirse en el director del teatro estatal. Szabó cambia de registro estético para construir un film de tintes clásicos y una innegable brillantez formal, algo a lo que no es ajeno su habitual director de fotografía Lajos Koltai. Mefisto obtiene el Óscar a la mejor película extranjera y, entre otros, el del mejor guión en el festival de Cannes y Szabó se consagra internacionalmente.

En 1984 realiza Coronel Redl (Redl ezredes), adaptación esta vez de A patriot of me, de John Osborne, donde el militar del título, interpretado de nuevo por Brandauer, conoce un fulgurante ascenso militar gracias a su absoluta fidelidad al ejército austrohúngaro del emperador Francisco José y a su colaboración como delator para el  imperio. El paralelismo argumental entre los dos títulos es evidente, así como la búsqueda  de un perfeccionismo formal, que se convertirá en el sello de sus sucesivas puestas en escena, al tiempo que abandona los guiones originales propios por la adaptación de obras preexistentes.

Aunque nunca abandona Hungría de una forma u otra, su cine se internacionaliza. Así, en 1991  dirige a Glenn Close en Cita con Venus (Meeting with Venus), una coproducción británico-japonesa-estadounidense. En 1999, en Sunshine, que, entre otros premios, consigue el Globo de Oro a la mejor película, crea un fresco de la historia de Hungría en tres tiempos a partir de una familia judía que se enriquece a principios del siglo XX durante la Primera Guerra Mundial, acaba sufriendo la represión nazi durante la Segunda, y termina colaborando para destapar una supuesta trama judía dentro del ejército rojo, siempre a través de los personajes interpretados por Ralph Fiennes. De nuevo la delación, la traición.

En 2004 con Conociendo a Julia (Being Julia), su protagonista femenina (Annette Bening) es nominada al Óscar a la mejor actriz y en 2012 su galería de grandes interpretaciones se ve engrosada por el excelente trabajo de Helen Mirren en la turbadora Tras la puerta (The Door), con la que vuelve al cine húngaro. Su última película hasta ahora es El médico de Budapest (Zárójelentés, 2020), una crítica a la actual situación en Hungría, en este caso centrada en la sanidad, de nuevo interpretada por Brandauer.

Jesús Angulo

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