En todos los frentes, Ramón Barea
En 2018, en su sexagésima edición, ZINEBI concedió un Mikeldi Especial a algunas personas que, desde los años setenta, dieron continuidad al cine hecho en Bilbao. Ramón Barea estaba entre ellos. Ocho años después, el festival quiere reconocerle a título individual con el Mikeldi de Honor y dedicar a su trayectoria la atención que merece.
Nacido en Bilbao en 1949, Barea dejó un empleo de oficinista para dedicarse a la escena. En los años setenta fue fundador y actor de Cómicos de la Legua y Karraka, dos compañías decisivas en el desarrollo del teatro independiente vasco. Actor, director y autor, distinguido con el Premio Nacional de Teatro en 2013, su trayectoria está ligada también a la creación de espacios para hacer teatro. Pabellón 6, en Zorrotzaurre, del que fue impulsor, prolonga esa vocación y ha permitido el encuentro y la formación de nuevas generaciones de intérpretes y creadores.
Debutó en el cine con La fuga de Segovia (Imanol Uribe, 1981) y ha intervenido en más de un centenar de películas, trabajando con cineastas como Enrique Urbizu, Julio Medem, Álex de la Iglesia, Juanma Bajo Ulloa, Icíar Bollaín, Montxo Armendáriz o Pablo Berger. Cinco lobitos (Alauda Ruiz de Azúa, 2022) le valió, a los 73 años, su primera candidatura al Goya. Su carrera está marcada por la continuidad del trabajo y la gran diversidad de personajes y registros.
También ha desarrollado una trayectoria propia como cineasta. Dirigió los cortometrajes Adiós, Toby, adiós (1996) y Muerto de amor (1997), y los largometrajes Pecata minuta (1998) y El coche de pedales(2004), ambos escritos con Felipe Loza.
ZINEBI le concede ahora el Mikeldi de Honor en Bilbao, la ciudad en la que comenzó una trayectoria que ha recorrido prácticamente todos los oficios de la escena y del cine y a la que él, siempre abierto a colaborar e impulsar, ha dado tanto.
Joseba Lopezortega
